Pero ni la llegada de forasteros, ni el crecimiento del mismo barrio, ni la expansión de la gran Barcelona, que con los siglos ha rodeado L'Òstia, han acabado con orgullo de pertenecer al barrio del mar de la ciudad. O quizá precisamente por esto el sentimiento continúa tan vivo. Tanto, que muchos todavía dicen que van a Barcelona cuando cruzan la ronda Litoral.
"Para nosotros la Barceloneta siempre será nuestro pueblo, el pueblo de la gente del mar", COMO DIJO UN VECINO
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