VIVIR EN LA SAGRADA FAMÍLIA
Relato de la pesadilla cotidiana
Los vecinos narran en primera persona el sinfín de molestias que sufren
Todos o casi todos estuvieron representados. Cada uno puso énfasis en qué hay de lo suyo, no sin antes, eso sí, suscribir «todo lo dicho por sus vecinos». Lidia Escudero habló en nombre del Camí Escolar y de las ampas de las cinco escuelas que se encuentran en la zona cero. «El ayuntamiento ha gestionado el turismo en la Sagrada Família de forma nefasta. No podemos hacer clase con las ventanas abiertas por el ruido y la contaminación de los autobuses y las obras permanentemente a los pies de las escuelas», apuntó la mujer. Una vecina, abuela, añadió que a ese drama cotidiano dentro del aula hay que añadirle la gincana que hay que hacer para poder acceder a pie al colegio, ya que las aceras están «literalmente tomadas».
Otra vecina relató con detalle cómo se vive bajo un piso turístico, cuando a las tres de la mañana suben las escaleras siete turistas con sus siete maletas, con sus siete tiradas de la cadena tras sus siete pipís y sus siete duchas.
Una representante del mercado del barrio se centró en cómo el municipio está dejando morir el comercio de proximidad, sin poner límite a las grandes superficies que les rodean. El problema de la muerte del comercio de proximidad y la apertura -para más inri irregular- de tiendas de suvenires centró muchas de las intervenciones, también contrarias a la conversión del antiguo cine Niza en un supermercado.
Reducción del turismo
Joan Itxaso, responsable de urbanismo de la asociación de vecinos, aseguró que el problema solo podía afrontarse reduciendo un 20% el turismo. «El traslado de los buses no ha solucionada nada», apuntó el líder vecinal, quien también puso sobre la mesa que el ayuntamiento hace caso omiso a su propia normativa sobre tiendas de suvenires. «Han permitido abrir una tienda del Barça que incumple la normativa disfrazándola de museo", añade.
añade el hombre, quien, como el resto de sus vecinos, coincide en que de nada sirve ensanchar las aceras si después se van a llenar de suvenires y de colas de turistas. Otro de los ocupantes de las aceras que más salió ayer en el pleno extraordinario son los ciclistas. «Los grupos de turistas en bici por la acera sin respetar ninguna norma», se queja Montse Téllez, miembro de SOS Escola Pública.
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